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Revista Kairós, Vol. (3) No. 4, pp. 36- 42, Enero - Junio 2020, Universidad Nacional de Chimborazo, Riobamba-Ecuador - ISSN No. 2631-2743
http://kairos.unach.edu.ec
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Resumen
Usar recursos digitales en la acción colectiva ha abierto dos interrogantes analíticos para los movimientos
sociales: ¿El activismo digital determina cambios o innovaciones en los repertorios de acción colectiva? y ¿El
activismo digital impacta en el sistema político de un país? Para este segundo interrogante se toma el caso del
movimiento indígena ecuatoriano (MIE) y su actuación en los hechos acaecidos en octubre de 2019. El marco
de análisis se soporta en la teoría clásica sobre contienda política de Tilly, así como la crítica que sobre ella han
hecho los estudios de las redes sociales. De igual manera se toma cierta base empírica en los estudios sobre
activismo digital en Chile, que se considera son los más relevantes en América Latina. La categoría principal es
repertorios de acción colectiva, con énfasis en lo digital
Palabras clave
Activismo digital, Internet, medios de comunicación, movimiento indígena, acción colectiva.
Abstract
Using digital resources in collective action has opened two analytical questions for social movements: does
digital activism determine changes or innovations in the repertoires of collective action? And does digital
activism impact a country’s political system? For this second question, the case of the Ecuadorian indigenous
movement (MIE) and its action on the events that took place in October 2019 are taken. e analysis framework
is based on Tilly’s classic theory of political contention, as well as the criticism about it ey have done the
studies of social networks. Likewise, some empirical basis is taken in studies on digital activism in Chile, which
are considered to be the most relevant in Latin America. e main category is “repertoires of collective action,
with emphasis on digital..
Key words
Digital activism, Internet, media, indigenous movement, collective action.
REPERTORIO DIGITAL: ¿UNA ACCIÓN COLECTIVA INNOVADORA PARA LOS
MOVIMIENTOS SOCIALES?
EL MOVIMIENTO INDÍGENA ECUATORIANO EN LA ACCIÓN COLECTIVA DIGITAL Y
CONTENCIOSA
Digital repertory: an innovative colective action for social movements?
Indigenous Ecuadorian Movement In The Digital And Contentious Collective Action
Javier A. Chiliquinga-Amaya
1
1
InstitutoSuperiorTecnológicoRiobamba/FacultadLatinoamericanadeCienciasSociales(Ecuador).Correoelectrónico:javierchiliquingaamaya@
gmail.com
Recibido 30 septiembre 2019; Aceptado 31 enero 2020.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE CHIMBORAZO
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Vol. 3 (2020), No. 4, Primer Semestre (Enero -Junio), (43-51)
ISSN No. 2631-2743
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Introducción
Millaleo y Velasco (2013), se preguntan de qué manera y
en qué medida la Internet determina los cambios en las
formas de acción colectiva. La respuesta de los autores no
es alentadora. Según ellos, para el caso chileno, predomina
el “activismo-ventana” (Millaleo y Velasco, 2013, p. 91),
esto signica que Internet es un elemento amplicador
que busca visibilizar y difundir lo que se ha trabajado
previamente en las relaciones reales” (Millaleo Velasco,
2013, p. 91-92). Internet no es un espacio para negociar la
identidad de un movimiento y solo cumple una función
amplicadora de los postulados de un movimiento social
organizado (en adelante MSO) real o-line.
Aunque hay un consenso en los autores sobre el rol de
las redes digitales como simple amplicador (González-
Bustamante, 2014; Alenda, 2013), otros reconocen el
carácter innovador y de reconguración social de las
tecnologías de la comunicación y la información (TICs).
Marcelo Kunrath (2014) identica en ellas la potencialidad
para movilizar a personas, sobre todo, aquellas que no han
sido parte de redes asociativas previamente organizadas
(Kunrath, 2014, p. 17). Un tema abierto a la investigación
pero que da luces sobre cierta solidaridad espontánea
durante la acción colectiva.
Mc Adam, Tarrow y Tilly (2005) proponen ciertas bases
para el estudio analítico de la acción colectiva. Para ellos,
está contiene tres elementos principales: (1) los actores,
(2) las identidades; y, (3) las acciones (Mc Adam, Tarrow,
y Tilly, 2005, p. 146-151). Estas últimas son las rutinas que
se pueden innovar, al contrario que la identidad, porque
los MSO son más cuidadosos al formarla. Según Millaleo
y Velasco, a esta última la crean y la negocian en el mundo
de la vida real o-line. Internet no es espacio para este
tipo de discusión o trabajo formativo de la identidad del
movimiento social.
Georey Pleyers (2018), plantea la tesis contraria, para él
la subjetividad e identidad política surge de la articulación
entre el mundo de internet y el de las plázas públicas
(Pleyers, 2018). La pregunta para este autor está en cómo se
vinculan las redes sociales y los espacios militantes de los
MSO. Él llega a esta conclusión con base en los hallazgos
de Manuel Castells (2012) sobre las movilizaciones en
Medio Oriente y España, donde el sentimiento colectivo
de indignación se pudo conectar en el espacio virtual
público y, de ahí, pasó a las plazas públicas físicas.
Hasta 2010 en el caso chileno, la red social digitalizada fue
usada por medio de lo que MIllaleo y Velasco denominan
activismo-ventana” (2013, p. 26), esta es una táctica
innovadora para el repertorio en el siglo XXI. Ese tipo
digital de activismo social se considera de baja intensidad
en el MSO porque aún no es el más importante, ni el
más utilizado en las movilizaciones; sin embargo, “la
innovación a pequeña escala modica los repertorios
continuamente, sobre todo cuando uno y otro conjunto
de participantes descubre que hay una nueva táctica, un
nuevo mensaje o una nueva presentación (que) ofrece
recompensas que sus predecesores no ofrecían” (Mc
Adam, Tarrow, y Tilly, 2005, p. 153). Millaleo y Velasco
critican el activismo digital por su baja importancia
en la creación de identidad para los actores sociales,
pero su análisis también muestra que en Internet existe
innovación a pequeña escala, que ofrece recompensas
antes no imaginadas, como la amplicación de las
demandas, de ideas y de la propia identidad a una escala
que ningún predecesor pudo ofrecer. Si bien los autores
parten de la tradición de Tilly entendiendo los repertorios
como herramientas que se repiten de manera recurrente
y de manera predecible (2013, p. 11), hacen énfasis en lo
que ellos denominan táctica como su herramienta central
para el ejercicio analítico.
Sobre el caso chileno también existe un análisis de
Bacallao (2016), en él se describe la relación conictiva
entre las federaciones de estudiantes las universidades,
que se agrupan en el movimiento estudiantil, versus
las aspiraciones electorales de los líderes de las
manifestaciones de 2011 en Chile. El autor identica
una diferencia sustantiva, mientras en Medio Oriente
y España las redes de indignados se presentaban como
espontáneas y en ese contexto Pleyers arma que se forma
la identidad política; en Chile el movimiento estudiantil
tiene una estructura organizacional fuerte y su identidad
no es espontánea, está formada de manera o-line antes
de las manifestaciones en la calle y previo a cualquier
contienda electoral. Un análisis más robusto debe llevar a
una conclusión sobre en qué casos la identidad política se
forma antes de la acción en redes sociales, y en qué otro lo
hace durante la contienda digital.
Para ello Millaleo y Velasco han acuñado el término
de e-táctica para identicar esta innovación a pequeña
escala que, como dirían Mc Adam, Tarrow y Tilly, ofrece
recompensas antes no imaginadas de la movilización
social en la era digital. La e-táctica consiste en una serie
de tecnologías que “se integran con formas ya existentes
de acción, pero posibilitan su escalamiento a bajos costos
de organización y movilización, resignicando formas de
acción colectiva ya existentes” (Millaleo y Velasco, 2013,
p. 18).
Para Chadwick (2007), un repertorio digital surge cuando
provoca “el cambio organizacional”, en doble sentido;
primero en la alta adaptabilidad a nivel institucional que
tienen las tácticas digitales; y segundo, porque su nivel de
operatividad ha alcanzado un nivel transnacional y eso
solo se logró por el nivel de conectividad que posibilita
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Internet. Las tesis de Castells (2012) y Pleyers (2018),
contradicen esta armación porque sus investigaciones
muestran que, en lugar de llevar a un plano global las
reivindicaciones o de buscar unas que sean de carácter
global, las demandas de los MSO no han dejado de ser
locales, en la década de los años 2010 la tendencia fue
luchar los motivos nacionales, no globales (Pleyers, 2018).
Según Chadwick, el cambio organizacional tiene
características bien denidas en el siglo XXI, gracias a
las TIC la e-táctica permite: (1) organizar la movilización
social sin la necesidad de la co-presencialidad, es decir
el activista digital no necesita estar presencialmente en
la movilización real sino mantener activa la cuenta o las
cuentas asociadas a la movilización; (2) el activismo se
ha vuelto ash o de corta duración y tiende a buscar un
impacto mediático de corto alcance; (3) se han bajado las
barreras para entrar a la actividad de protesta, porque esta
última puede independizarse del activista de largo plazo
y de las organizaciones que soportaban al movimiento
social; y, (4) lo más importante es que la forma de protesta
y de movilización tiene carácter transnacional en el siglo
XXI (Millaleo y Velasco, 2013, p. 19-21). Esta sería la forma
realmente innovadora del repertorio digital, pero Castells
y Pleyers tienen datos que refutan la cuarta característica,
su “transnacionalidad.
Las dos primeras características son indicadores no
sustantivos para la acción colectiva contenciosa, porque
se puede tomar el ujo de unos y ceros (1 y 0) en Internet
como activismo, cuando en realidad solo es información
que circula de manera virtual. En cuanto al alcance en el
tiempo se deja de lado la larga duración para dar paso a
la inmediatez. La tercera y cuarta características pueden
tomarse como campos de posibilidad a una cantidad
indeterminada de activistas que pueden aprovechar estos
nuevos espacios, con las limitaciones establecidas por los
hallazgos de Castells y Pleyers.
También se puede interpretar a la e-táctica como un
momento de locura, porque es tiempo de creación
e innovación de repertorios. Lo importante en es el
encuentro y la combinación entre lo nuevo y lo viejo,
entre lo expresivo y lo instrumental. Cuando “los actores
sociales tradicionales adoptan tácticas de los recién
llegados (…) las formas de acción colectiva de nueva
invención devienen (en) <modulares>” (Tarrow, 2002,
pág. 103). El activismo digital es aquí un pico explosivo
y experimental dentro del ciclo sistémico de la protesta
social.
Por otro lado, la crítica de González-Bustamante y
Alenda, respecto a la interpretación contenciosa de la
acción colectiva, es que el impacto de las redes sociales
digitales sobre la agenda pública es incipiente aún, por dos
razones, primero porque las redes se usan principalmente
para realizar un branding de marca para la creación
de una identidad y captar más público. Entonces, la
pregunta sería ¿cuál es el uso que hacen los MSO de las
redes digitales?, la respuesta es que buscan tres objetivos
muy especícos: difundir su mensaje, movilizar recursos
mediáticos y reducir el costo de la acción colectiva para
posicionar sus temas en la agenda pública (González-
Bustamante, 2014, p. 91); es decir, sus nes son muy
limitados respecto a lo que un MSO fuera de lo digital
puede buscar y alcanzar, como por ejemplo ser parte del
sistema político o modicar su condición.
Sin embargo, frente a este argumento se presentan los
hallazgos de Castells, Pleyers, Trere y Dutton quienes, con
base en el análisis de los casos de acción colectiva digital
en Medio Oriente, México y Reino Unido arman que el
repertorio digital va de la mano de la acción en las plazas
públicas y, en esa dinámica de articulación, se forma la
subjetividad e identidad políticas de los MSO.
La segunda crítica es que el repertorio digital en realidad
no es contencioso, al buscar la simple amplicación de sus
postulados y añadir seguidores a su página, muy pocas
veces logra la co-presencialidad entre el mundo on-line
y el o-line (Alenda, 2013, p. 109). Esta autora ataca al
marco teórico empleado por Millaleo y Velasco (2013),
porque si lo digital no logra una verdadera disputa de
sentido o identidad y no llega a la contienda política,
entonces no se debe analizar este repertorio con el marco
de la acción contenciosa de Tilly, McAdam y Tarrow. La
contrapropuesta teórica es usar el marco de Boltanski
para salir de la mirada disruptiva y pasar al análisis de
la conexión donde la red digital se activa por un tiempo
corto, pero permite formar vínculos más duraderos en
futuras ocasiones (Alenda, 2013, p. 110).
Entonces, ¿en qué sí es efectivo el repertorio digital
vinculado al MSO? Según Alenda, las redes digitales
constituyen una alternativa legítima para inuir sobre las
autoridades, porque las campañas en redes gozan de mayor
aceptación que otros repertorios violentos en el siglo XXI.
Según Castells y Pleyers, el repertorio digital también es
efectivo cuando en articulación con las acciones en las
plazas públicas forman identidad política colectiva.
De manera especíca, son tres las tácticas vinculadas al
repertorio digital que son aceptadas por la ciudadanía en
un 60% en promedio: 1) petición a autoridades (acción
formal difundida en redes), 2) expresar opiniones en
medios de comunicación (tradicionales) y 3) expresar
opiniones en medios digitales (Alenda, 2013, p. 120-122).
Si bien los repertorios de acción colectiva de los MSO no
se reducen a estos tres, se puede aprovechar la capacidad
de amplicación para aumentar el efecto del repertorio
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digital.
El meollo del asunto es lograr que, por medio del repertorio
digital durante los episodios de acción colectiva y protesta,
se reste hegemonía a los grandes medios de comunicación
en los asuntos vinculados a las reivindicaciones del MSO
y romper el monopolio de la difusión de información. Así,
parcial y temporalmente las redes sociales digitales pueden
poner la agenda-setting por medio de este repertorio bien
establecido.
La pregunta relevante es saber cuándo un MSO tiene
la posibilidad de poner a prueba esta teoría y desplegar
operativamente el repertorio digital con una escala
sucientemente grande para salir de la simple amplicación
de ideas y constituirse en un agente contra-hegemónico
en la difusión de información de interés general. El caso
empírico más cercano para Ecuador es la movilización del
movimiento indígena ecuatoriano (en adelante MIE) en
octubre de 2019, que se analiza a continuación, con base
en la teoría sobre el repertorio digital aquí planteada y
analizada.
Para el efecto se aplican dos mecanismos: una primera
revisión bibliográca en bases a datos de revistas indexadas
con las siguientes palabras clave: acción colectiva,
repertorio, redes sociales, Facebook, movimientos
sociales. Una vez recopilado el material inicial, se eligieron
los más pertinentes bajo dos criterios: primero que el tema
central sea la acción colectiva asociada a las redes sociales
o instrumentos digitales, y segundo que los objetos de
análisis estén vinculados a los casos de América Latina.
El marco analítico de base, siempre estuvo anclado a la
teoría de la acción colectiva de los autores anglosajones
Tilly, Tarrow y McAdam; bajo esa lógica explicativa se
mantiene el argumento central del texto. Sin embargo, se
añaden autores teóricos de la comunicación social como
Castells y Dutton para anar el objeto analítico vinculado
a las redes sociales digitalizadas.
En el análisis empírico relacionado al MIE y su acción
colectiva de octubre de 2019, se hizo una aproximación
etnográca en la que el autor participó por medio de la
difusión de información en un canal digital de la red social
Facebook
1
. El acercamiento a la acción colectiva incluye
amplicación de las vocerías ociales del MIE durante
la acción colectiva, entrevistas y reportes in-situ de los
repertorios del MSO en dos de las principales ciudades de
la sierra-centro del país.
Los apuntes etnográcos permitieron triangular el
análisis del caso, primero la teoría de la acción colectiva
clásica desde la perspectiva anglosajona, segundo los
datos de otras investigaciones vinculadas a acciones
2
Un ejemplo de acción mediática puede verse en el siguiente link:
https://www.facebook.com/mjcrio/videos/388836575340206/
colectivas vinculadas a las redes sociales en los últimos
años, y tercero el acompañamiento in-situ del investigador
durante el desarrollo de los hechos en octubre de 2019.
Al respecto se indica que el repertorio digital se hace
innovador cuando la opinión pública en la esfera digital
no es hegemónicamente manejada por los medios
tradicionales y las redes sociales digitales salen de su
simple rol de amplicación, cuando las reivindicaciones
de un MSO durante un conicto se ponen en primer plano
gracias al uso de ese repertorio, y cuando la identidad del
movimiento entra en disputa durante la movilización
social y aplicación del repertorio digital. La tesis que se
deende es que el repertorio digital tiene éxito cuando
alcanza una escala de tal magnitud que impacta de manera
irreversible en el régimen político de un gobierno.
El MIE en octubre de 2019: acción colectiva
o-line y el uso efectivo del repertorio digital
El repertorio digital es exitoso cuando permite al MSO
escalar en el conicto de tal manera que lo pone en
igualdad de condiciones para negociar con el gobierno
y sus reivindicaciones son puestas en primer plano en la
negociación. El MIE logró que las redes sociales digitales
sean la fuente primaria de información antes que los
grandes medios, la legitimidad de estos últimos ca
mucho más que en cualquier otro día, y las demandas
del MIE escalaron a tal punto que lograron sentarse en
la misma mesa con el gobierno a negociar la principal
reivindicación: “derogar el decreto 883”
2
, todo transmitido
en vivo y en directo por los medios tradicionales y los
digitales al mismo tiempo. Un acontecimiento así no se ha
visto en la historia de la República del Ecuador.
McAdam, Tarrow y Tilly reconocen un modelo clásico de
relación de agentes políticos donde los actores del sistema
son los únicos que pueden plantear reformas estructurales
dentro de las políticas públicas, cuando un actor es
externo y opera por fuera del límite de la jurisdicción del
gobierno, no tendría derecho ni a voz ni voto dentro de
las decisiones políticas. Sin embargo, durante el episodio
de acción colectiva de octubre de 2019, en Ecuador el
MIE desplegó todos sus recursos para enfrentar al sistema
político ecuatoriano que estaba tomando decisiones sobre
la política económica nacional y lo hizo con éxito. El rol
de las redes sociales digitales para difundir información
que los grandes medios no transmitían fue fundamental
para el éxito del MIE.
3
Como parte de las medidas de ajuste económico, el gobierno
ecuatoriano emitió el decreto 883 que eliminó los subsidios a la
gasolina y diesel. La reivindicación del MIE fue derogar dicho decreto y
establecerunmecanismoparaqueelsubsidiosefocaliceynobenecie
a las personas con mayores ingresos en el país.
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El gobierno nacional del Ecuador informó de las medidas
de ajuste económico el 1 de octubre. Algunas de ellas
afectaban a los empleados públicos por la reducción
de sus salarios y menos días de vacaciones. También se
anunciaron cambios a los mecanismos tributarios, pero
sobre todo se indicó la liberalización de los subsidios a los
combustibles, incluyendo el diésel. Se considera que este
último fue el detonante sustantivo.
Inmediatamente después del anuncio, varios sectores
sociales alzaron la voz y ocuparon la calle para reivindicar
su rechazo y resistencia a las medidas. El MIE lo hizo
desde el primer día y resistió hasta el último en la calle.
Los dos primeros días tuvo mayor impacto la paralización
del sector transportista, pero este gremio no pensó en la
sociedad en general. Su rol no es popular sino corporativo
y bajó sus brazos cuando recibieron compensaciones
económicas y otros benecios para su sector especíco.
Lo mismo intentó hacer el gobierno con el MIE. Ofreció
pactar algunas prebendas coyunturales para salir del
apuro, como apoyo a la producción agrícola, entre
otras. La respuesta fue tajante: Leonidas Iza dijo que “si
quieren aplicar esas medidas como política de Estado
para el agro está bien, porque es su deuda histórica, pero
no nos vendemos por poco” (EL COMERCIO, 2019) y
Jaime Vargas raticó que “continuamos con la protesta
en cada uno de nuestros territorios. No nos va a debilitar
el alza de paro de los transportistas (...), el movimiento
indígena está en movilización indenida en todo el país
(EL UNIVERSO, 2019). Su reivindicación retomó el
viejo clamor del movimiento social desde sus orígenes, y
retomado en los inicios de los años 2000: ¡Nada solo para
los indios! Esta fue, sin duda, una muestra de su capacidad
para pensar el país y también para ser la punta de la lanza
frente al ajuste neoliberal.
Sus principales repertorios fueron: la marcha hacia
Quito y los cortes de carretera en la principal vía de la
sierra norte del país que se extendió desde la frontera con
Colombia hasta el sur del país, aunque en menor medida
en la región costa. El tercer repertorio de acción colectiva
fue la ocupación de espacios públicos como la Asamblea
Nacional o las instituciones que representan al poder
ejecutivo en las provincias, el MIE ocupó simbólicamente
los edicios de las gobernaciones de las provincias de
Chimborazo, Tungurahua, Bolívar, Zamora Chinchipe,
Cuenca, entre otros.
La fuerza pública desplegada en todo el territorio
nacional mostró la incapacidad del gobierno para frenar
la movilización, y frente al uso de la fuerza por parte de
funcionarios públicos de la policía y fuerzas armadas,
empezaron a realizar las primeras alertas a las autoridades
y organismos vinculados a los derechos humanos. Pero,
la respuesta no fue la calma o el uso de menos fuerza por
parte de los agentes del orden público, más bien se llegó
al enfrentamiento entre dirigentes indígenas y ministros
encargados del orden, sobre todo del Ministro de Defensa,
Oswaldo Jarrín, y la entonces ministra del Interior, María
Paula Romo. Mientras el MIE llamaba al diálogo, los
ministros hacían referencia sobre los saqueos en la ciudad
de Guayaquil para justicar el uso de la fuerza. A tal
punto llegó la escala de violencia que el gobierno nacional
declaró estado de excepción en todo el territorio nacional
y los últimos días de la protesta, incluso, usó el toque de
queda en torno a las instituciones públicas. El conicto
con el gobierno fue abierto y de gran escala.
Las redes sociales digitales del MIE no habían sido
antes tan usadas, como ocurrió durante este episodio
de acción colectiva. En un análisis realizado por el
portal digital GKcity se muestra cómo antes de octubre
de 2019, el MIE y sus cuentas tenían apenas impacto
en internet. Pero durante y después de este mes de
octubre, se volvieron totalmente activas. Durante
los días de la protesta usaron estratégicamente los
hashtag: #LaLuchaVaPorqueVA, #ElParoNoPara,
otros contra los ministros de Estado: #RomoCriminal,
#RomoEsViolencia y #JarrinCriminal. Los usaron
estratégicamente para ser tendencia y mantener la batuta
digital durante esos días (Roa, 2019).
3
El MIE entró en conicto con los medios de comunicación
tradicionales, porque mientras estos últimos presentaban
a las protestas como actos vandálicos y no civilizados, los
dirigentes del MIE recibían el apoyo popular de las clases
media y baja de los barrios de Quito. La realidad que se
vivía en la calle nunca fue presentada por los medios
tradicionales. A esta práctica mediática de alianza con
el gobierno central se le llamó informalmente “cerco
mediático” en las redes sociales.
El centro de operaciones, logística y negociación del
MIE durante este episodio fue el Ágora de la Casa de la
Cultura Ecuatoriana, ahí se debatía, discutía y tomaban
decisiones sobre el rumbo de la protesta. Los medios
digitales estuvieron ahí e informaban por Facebook,
Twitter y sus canales digitales ociales sobre la dinámica
de la protesta. Los medios de comunicación tradicionales,
sobre todo los televisivos, seguían la acción de la calle
y sobredimensionaban los actos aislados de violencia
no vinculados al MIE y los atribuían a ellos o a grupos
correistas”
4
. De manera deliberada no cubrían los
acontecimientos de los dirigentes de la protesta, solo la
supuesta violencia de los manifestantes.
Frente al bloque tradicional de medios, surgió un bloque
no aliado al gobierno y sí en sintonía con el MIE y los
4
Ver en: https://gk.city/2019/10/21/hashtags-paro-nacional-ecuador/
5
Seguidores del ex – presidente de la República del Ecuador, Rafael
Correa.
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movimientos urbanos y estudiantiles que estuvieron en la
calle. Entre ellos destacan las redes sociales de la CONAIE,
Wambra Radio, Política con Manzanas y Voces, entre los
más activos en esos días, pero no los únicos.
Tal fue la puesta en evidencia de ese “cerco mediático
que, llegado el momento del diálogo entre gobierno y
MIE, la primera condición para que este tuviera lugar fue
que los medios de comunicación transmitieran en vivo y
en directo el encuentro entre ambas partes. Esta demanda
se cumplió y todos los ecuatorianos vieron cada palabra
del diálogo en las pantallas de televisores, computadores o
teléfonos móviles.
Lo fundamental para el análisis del presente artículo es
que durante este episodio de acción colectiva se activó
la mayor cantidad de recursos del repertorio digital, con
todas sus ventajas y limitaciones. Según Barandiaran
(2003), un repertorio debe aprovechar las oportunidades
cuando las ligeras perturbaciones en las redes de poder
sitúan nuevas condiciones para producir aperturas de
acción y pensamiento (Barandiaran, 2003, p. 10), esto
se llamaría “táctica” según el autor. Tal cuál ocurrió con
la demanda del MIE al pedir la transmisión directa del
diálogo. Al saber que el gobierno y los medios tradicionales
estaban aliados, la respuesta fue abrir la posibilidad de
su transmisión directa, sin mayor sesgo mediático, de
las palabras de los dirigentes del MIE y del gobierno. Al
tiempo que la tv estaba en vivo, las páginas ociales de
Facebook gubernamentales también transmitían por
Facebook Live, con ello cualquier medio digital también
podía hacerlo y comentar en vivo cada intervención.
Con base en la transmisión alternativa de los medios
digitales se buscó socavar la normalidad y pretendida
naturalidad del orden que intentaron difundir los
medios tradicionales. Así lograron un “distanciamiento
de la realidad incuestionable de los medios, a través de
cambios sutiles en la representación de lo habitual. Con
ello se cumpliría lo que Barandiaran llamó “guerrilla de
comunicación” (2003, p. 13), porque no es un ataque del
mismo poder y fuerza que los grandes medios, pero sí
produjo suciente impacto para cambiar la interpretación
de lo “normal” que buscaron transmitir los grandes
medios.
Ahora bien, es difícil que ese impacto pequeño en el
tiempo cambiase toda la relación de poder mediático en la
opinión pública. Rubio (2014) muestra cómo los medios
impresos, así como sus versiones digitales, registran la
mayoría de los temas a los que se reeren los trending topics
de los mensajes digitales en Twitter (Rubio, 2014, p. 256).
Su estudio del caso chileno muestra cómo las tendencias
en la red social son tomadas por los medios tradicionales
para ofrecer información sobre ellas. Encontró que “el 80%
de los trending topics fueron abordados en el mismo lapso
temporal por los diarios y usuarios de Twitter” (Rubio,
2014, p. 258). Es decir, no hay mensaje por fuera de la
opinión pública que forman los medios tradicionales, su
hegemonía es permanente aún.
Rubio va más allá, y arma que los internautas comentan
en la red social aquello que observan en los medios de
comunicación (Rubio, 2014, p. 259) ¿Por qué ocurre esto?
La mayoría de acontecimientos no están al alcance directo
de la audiencia o internautas, así que los medios de
comunicación cumplen el rol de conectar la élite política
o económica con su público. Pero, durante la acción
colectiva de octubre de 2019 en Ecuador, ese vínculo sí
se rompió.
Primero, la élite que controló la marcha del MIE camb,
ya no era la misma de los últimos años porque las
capas jóvenes están ocupando los cargos de dirección
del movimiento social. Los medios ya no accedieron
directamente a los líderes de la marcha, y lo que es peor,
mostraron señales de no estar interesados en buscarlos
para conocer sus motivos de protesta. Al contrario, se
vieron obligados a entrevistarlos cuando los internautas
pusieron en evidencia la poca veracidad del trabajo de los
medios tradicionales.
¿Cómo fue esto posible? El MIE logró que la protesta no
tuviese el horario denido de la típica protesta urbana
(entre las 17h00 y las 21h00). Además, como la dispersión
territorial fue de escala nacional, el país entero paró
por once días y el horario laboral quedó paralizado. El
campo y la ciudad detuvieron sus actividades productivas
y ello liberó a los campesinos y estudiantes urbanos
para mantenerse presente de forma permanente en los
acontecimientos de la protesta. Ello permitió también
que los usuarios comunes y corrientes de las redes sean
más activos, pero sobre todo hizo que las plataformas de
las cuentas ociales del MIE y los medios alternativos se
conviertan en la principal fuente de información, porque
mientras ellos transmitían los acontecimientos en pleno
desarrollo, los medios televisivos pasaban novelas o dibujos
animados y la prensa, por sus medios digitales, intentaba
transmitir un mensaje de violencia descontrolada.
Si en los tiempos de paz los internautas solo comentan
a partir de la información que emiten los medios
tradicionales, como prueba Rubio (2013, p. 259), durante
el episodio de acción colectiva solo los medios alternativos
tuvieron el monopolio de la emisión directa y más veraz
posible de los hechos. Los medios tradicionales perdieron
su hegemonía momentáneamente.
La acumulación de estos acontecimientos permitió una
contienda simbólica dentro del MIE, así como entre el MIE
y el gobierno y los medios tradicionales. En su estructura
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Revista Kairós, Vol. (3) No. 4, pp. 43 - 51, Enero - Junio 2020, Universidad Nacional de Chimborazo, Riobamba-Ecuador - ISSN No. 2631-2743
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organizacional la disputa estuvo en torno a los dirigentes
antiguos y nuevos. Figuras típicamente mediáticas como
Salvador Quishpe o Lourdes Tiibán intentaron entrar en
la negociación, pero los líderes jóvenes y nuevos que ahora
controlan la estructura del movimiento no lo permitieron,
en su lugar aparecieron líderes que están vivos en los
territorios y que han trabajado arduamente en los últimos
años, pero que no fueron visibilizados hasta ahora porque
las élites indígenas viejas no lo permitían, esos nuevos
liderazgos estuvieron representados por Leonidas Iza y
Jaime Vargas
5
.
El cambio generacional estuvo simbólicamente presentado
con el lema “somos los hijos del levantamiento del 90”.
Por otro lado, la disputa simbólica fue con el gobierno
porque este último presentó todo el episodio como
una conspiración correísta vinculada al bolivarianismo
de Nicolás Maduro, pero Leonidas Iza fue muy claro
cuando frente a las cámaras que transmitían el diálogo
a nivel nacional dijo “el correísmo no tiene la capacidad
de movilización que dirige este paro, y tiene razón. Los
grupos correístas más activos en Quito han realizado
múltiples despliegues de marchas y repertorios en las
calles del centro histórico de la capital, casi desde el inicio
de la posesión de Moreno en el poder, pero durante más
de esos dos años nunca lograron paralizar ni una décima
parte de la ciudad. En cambio, el MIE paró el país entero
durante más de una semana. Esa muestra de fortaleza
organizativa solo la ha mostrado el MIE, ninguna otra
estructura de movilización en el país en los últimos años.
Por último, las clases medias y bajas de los barrios
tradicionales y marginales de Quito mostraron su apoyo
al MIE, tanto con víveres como con su unión física a los
repertorios de acción colectiva como los cortes de carretera,
plantones y la propia marcha. No es que solo los urbanos y
mestizos se unieron, sino que este episodio mostró que los
segmentos de indígenas urbanos (migrantes de provincia)
también se movilizaron.
El apoyo general de las clases medias tradicionalmente
urbanas estuvo en las redes sociales. El activisimo digital
dejó de lado sus temas tradicionales de la política del
sistema tradicional y se volcó al apoyo a la acción colectiva
del MIE, también hubo quienes se movilizaron en contra,
tanto en redes como en la calle, pero siempre fue una
minoría.
Tarrow indica que una protesta es cíclica cuando cumple
cinco elementos: (1) exaltación del conicto, (2) amplia
extensión sectorial y geográca, (3) aparición de nuevas
organizaciones de movimiento social y potenciación de las
antiguas, (4) creación de nuevos <marcos paradigmáticos>
6
El autor ha investigado la relación entre los antiguos y los nuevos líderes
del MIE en su trabajo de posgrado con la Facultad Latinoamericana de
Ciencias Sociales: Fortaleza organizativa del MIE en Cotopaxi (inédito).
de signicación e (5) invención de nuevas formas de
acción colectiva (Tarrow, 2002, p. 103-104). Millaleo y
Velasco muestran que el repertorio digital no cumple la
exaltación del conicto ni la creación de nuevos marcos.
Pero, cuando la acción colectiva toma la calle y tiene la
suciente fuerza como para enfrentar al poder mediático,
el repertorio digital sí alcanza los cinco elementos descritos
por Tarrow, tal como ocurrió durante la marcha del MIE
en octubre del 2019. Su simple rol de activismo-ventana
para amplicar la opinión del movimiento fue superada
durante el conicto abierto con el gobierno, la exaltación
del conicto llegó a tal nivel que la extensión sectorial
y territorial escaló a nivel nacional, las organizaciones
preexistentes en zonas rurales y urbanas se robustecieron
y fueron mucho más activas, el marco de interpretación
se amplió de tal manera que revivió el regionalismo que
combinó Amazonía y sierra populares contra la costa
conservadora y con ilusiones de blanquitud
6
, y el uso del
repertorio digital como recurso ecaz contra el gobierno
y los grandes medios.
Conclusión
El caso empírico de la acción colectiva del MIE de octubre
de 2019 en Ecuador, mostró que el repertorio digital puede
ser efectivamente empleado como un recurso más del
MSO durante un episodio de contienda social y política.
Las redes sociales digitales del MIE no eran activas ni
muy usadas antes de octubre de 2019, su rol principal era
amplicar los objetivos del movimiento, pero después de
ese mes su actividad y mensajes dejaron atrás la simple
amplicación simple de mensajes para convertirse en
fuente de información de primera mano de la contienda
política del MIE contra el gobierno nacional. A los
otros repertorios del MSO se unieron las redes digitales
de otros medios alternativos y comunitarios a nivel
nacional, no solo en Quito. Esto muestra cómo se cumple
el postulado de Millaleo y Velasco (2013) cuando dicen
que el repertorio digital es una “e-táctica” al integrarse
con formas previamente existentes de acción, haciendo
posible un rápido ascenso en su escala de uso a muy bajo
costo para la organización y la movilización. Esto es así
porque gran parte del éxito estuvo en la transmisión de
los reporteros aliados al MIE que se encontraban in-situ
junto a los dirigentes, así como a todos los internautas
que compatían o seguían las redes sociales digitales de
los medios alternativos y desacreditaban a los grandes
medios de comunicación.
7
BolívarEcheverría(2010)indicaquelablancuraserelacionaconel
colordelapiel,perolablanquitudestávinculadaalcolonialismodelas
élitesquebuscanacercarsealidealblanco-europeoynegarsusraíces
autóctonas.Demaneraespecíca,elex–alcaldedeGuayaquilJaime
Nebotdijoentelevisiónque“esmejorquelosindígenassequedenen
elcerroynobajenaGuayaquil”.
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El concepto de “táctica” de Barandiaran complementa el
concepto de “e-táctica” de Millaleo, porque el repertorio
digital del MIE y los otros medios digitales alternativos
aprovecharon la oportunidad para perturbar la hegemonía
de los grandes medios de comunicación y poner en duda
su credibilidad, los medios digitales pasaron a ser la voz
autorizada para emitir información más veraz que los
medios televisivos, impresos o radiales.
La e-táctica entonces es una herramienta de contienda
contra-hegemónica mediática. Durante el epsodio de
acción colectiva el repertorio digital pasó del rol de
simple amplicación a disputar el dominio de la emisión
legítima de información contra los grandes medios de
comunicación. Su objetivo fue poner en primer plano
las reivindicaciones del movimiento social organizado
dentro de la disputa, y lo realizó con éxito, a tal punto que
deslegitimaron a los medios tradicionales y los forzaron a
trasmitir el diálogo entre MIE con el gobierno en vivo y en
directo, ahí conuyeron los grandes medios, sus versiones
digitalizadas y los medios alternativos digitales.
Además, Castells (2012) y Pleyers (2018) tendrían razón
cuando indican que al articular las subjetividades de las
redes virtuales en Internet y las acciones de las plazas
públicas se forma subjetividad e identidad política. Pero,
aún hay que testear bien esa tesis porque Bacallao (2016)
muestra que no es comparable los casos de la primavera
árabe, donde las acciones aparecían como improvisadas
y sin adscripción a un movimiento social con alta
estructura organizacional; todo lo contrario de lo que
ocurre en Chile con el Movimiento Estudiantil de las
federaciones universitarias, así como muy diferente de la
fuerte estructura organizacional del Movimiento Indígena
Ecuatoriano, que tiene una robusta forma de coordinar la
acción colectiva y en octubre de 2019 tuvo la oportunidad
de activar el repertorio digital.
No se puede dejar de lado que la demanda de la
transmisión directa fue hecha por el MIE debido al “cerco
mediático” que los grandes medios intentaron imponer
durante todos los días de la protesta. También estuvo
en juego la identidad del movimiento indígena y sus
liderazgos, ello se expresó en la disputa interna dentro del
MIE entre dirigentes antiguos que buscaron manejar las
negociaciones contra los dirigentes nuevos que realmente
negociaban, sobre todo cuando la legitimdad de estos
útlimos fue puesta en duda varias veces. Los primeros no
contaban con el apoyo de quienes manejaban el repertorio
digital, mientras los segundos sí, he aquí otra diferencia
incluso generacional.
Por último, la capacidad de transnacionalizar la protesta
por medio del repertorio digital también fue fundamental,
este es un mérito sin duda. Aunque Rubio (2014), nos
muestra que tampoco tiene el mayor despliegue aún porque
a nivel internacional la credibilidad la conservan aún los
grandes medios de comunicación. Sin embargo, con las
últimas protestas que están ocurriendo en Chile después
de las que pasaron en Ecuador, esta tesis también entra
en duda; sin dejar de lado la puntualización de Castells
(2012) sobre la adscripción local de las reivindicaciones
de los movimientos sociales, al menos en Ecuador no
mostraron una escala global de sus demandas, sino solo
una demanda particular y coyuntural vinculada a los
subsidios a los combustibles.
Lo que Millaleo y Velasco denominan e-táctica es una
actividad empleada por la movilización social real o-line
para amplicar y difundir sus demandas, a sus actores
y sus identidades, resignicando las formas de acción
colectiva ya existentes. Lo innovador es que se actúa a nivel
transnacional, gracias al activismo on-line en Internet. El
desarrollo del activismo digital contribuye a la evolución
de los repertorios previos. Siguiendo la nomenclatura de
Tarrow se puede decir que este nuevo tipo de activismo
en Internet es un momento de locura, una muestra de
creatividad táctica; en denitiva, es un pico agudo en la
larga curva de la historia de los repertorios de la acción
colectiva.
Durante la contienda, el repertorio digital va tomando
fuerza, aunque no es el principal ni el más fuerte, pero
sí logra amplicar las reivindicaciones del MSO y el
episodio del MIE en Ecuador muestra que, además,
puede superar la simple amplicación. Muestra de ello es
que este repertorio ayudó al movimiento social a entrar
a negociar de menara directa con el gobierno y disputó
la legitimidad de emisión de información a los grandes
medios de comunicación, ese monopolio se rompió
parcial y temporalmente por medio del uso del repertorio
digital.
Sin embargo, no se puede armar que este repertorio
cambie la forma de coordinar la acción colectiva en su
conjunto. Las decisiones y la dinámica de negociación
relevante de las reivindicaciones entre gobierno y MSO
son aún o-line, no on-line. El aspecto a trabajar en el
futuro en este repertorio, es su capacidad para quitar la
legitimidad a los medios de comunicación tradicionales y
romper el monopolio de la emisión de información veraz;
en este sentido existe un trabajo futuro de investigación
que dependerá mucho de la fuerza que tomen los
movimientos sociales en redes sociales durante los
episodios de acción colectiva. Hasta ahora el repertorio
digital solo es fuerte si es acompañado de acción colectiva
en la calle y acompañado de otros repertorios o-line, si
algún día logra tener suciente fuerza para independizarse
de la calle pasaremos a otro nivel analítico, pero hasta
ahora ello no ha tenido lugar.
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Los casos empíricos están presentes y muestran un campo
abierto a investigar. La primavera árabe puede ser un caso
de estudio a comparar con el repertorio europeo de inicios
de siglo y también con las recientes movilizaciones en
América Latina. Durante el año 2019 hemos tenido muy
fuertes protestas físicas y digitales en Chile, Colombia,
Haití, Ecuador, entre otros. Big Data es el recurso ideal
para analizar esta nueva realidad y forma de movilización
digital. Los recursos analíticos son más potentes con este
recurso, aunque los retos metodológicos también son
muy fuertes.
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