Dhyana A. Montano-González, Arlenne Moreno Aburto, Aholivama Herrera Olmedo
Cortes et al. (2024) y López-Urbina (2025) permiten ampliar la comprensión de
cómo la inteligencia artificial impacta el desempeño organizacional más allá de
la eficiencia operativa, al mostrar que su implementación también influye en la
productividad, la gestión del conocimiento y el desarrollo de capacidades dentro
de las organizaciones.
Desde esta perspectiva, la productividad institucional puede entenderse a
partir de la relación de tres elementos clave: eficiencia, eficacia y efectividad,
relacionadas con el uso óptimo de recursos, el cumplimiento de objetivos y la
generación de valor en la organización (Placeres Salinas et al., 2025).
Sin embargo, estos trabajos también señalan que la incorporación de la IA
no produce mejoras automáticas, ya que su impacto depende en gran medida de
factores organizacionales, particularmente de la capacitación del personal y el
desarrollo de competencias digitales.
En este aspecto, la formación se convierte en un elemento mediador clave
entre la adopción tecnológica y la mejora del desempeño institucional, lo que
refuerza la idea de que la transformación digital en el sector público constituye
un proceso sociotécnico más complejo.
También se ha planteado que una de las principales limitaciones para el
mayor aprovechamiento de la inteligencia artificial radica en la falta de formación
de personal. Diversos estudios indican que, incluso en entornos donde existe
acceso a tecnologías avanzadas, la falta de capacitación en habilidades digitales
limita significativamente el impacto de estas tecnologías en la productividad
organizacional (Placeres Salinas et al., 2025). Esto sugiere que la brecha no es solo
tecnología, sino también formativa, lo que refuerza la necesidad de acompañar
la adopción de estas herramientas con estrategias de desarrollo de competencias.
En ese sentido, un aporte principal de este estudio consiste en demostrar
que la IA no puede entenderse únicamente como una herramienta técnica de
apoyo administrativo, sino más bien como un elemento que modifica las formas
de gobernanza institucional. La presencia de estas tecnologías en las áreas de
seguridad, justicia, análisis predictivo y formulación de políticas públicas muestra
que la IA ya no se limita a tareas operativas, sino que empieza a tener un papel
más directo en la toma de decisiones dentro del sector público (Engin et al., 2025).
Esto permite plantear que la automatización no solo introduce cambios
técnicos, sino que también modifica de forma gradual, la relación que existe entre
el Estado, la ciudadanía y los procesos de decisión institucional.
Algunos estudios en el ámbito archivístico señalan que la incorporación de
la IA está modificando el rol de archivistas y administradores, quienes dejan de
centrarse únicamente en tareas operativas para asumir funciones más estratégicas
en la gestión de la información. Esto implica no solo el uso de herramientas
tecnológicas, sino también una mayor responsabilidad en la organización,
control y resguardo de datos, así como en el fortalecimiento de la transparencia
institucional. (Barnard Amozurrutia et al., 2025).
Aunado a ello, el análisis permite observar una tensión entre la eficiencia y
la legitimidad democrática. Aunque los sistemas algorítmicos permiten procesar
grandes volúmenes de información y generar respuestas rápidas, también
introducen problemas relacionados con la opacidad, la trazabilidad y la rendición
KAIRÓS, revista de ciencias económicas, jurídicas y administrativas, 9(17), pp. 157-175. Segundo Semestre de 2026
(Ecuador). ISSN 2631-2743. DOI: https:/10.37135/kai.03.17.08
168