ISSN No. 2631-2743
U
NIVERSIDAD NACIONAL DE CHIMBORAZO
FACULTAD DE
CIENCIAS POLÍTICAS Y
ADMINISTRATIVAS
,
Sammya P. Jácome-Carrasco
sammya.jacome@unach.edu.ec
Universidad Nacional de Chimborazo
(Riobamba – Ecuador)
ORCID: 0009-0004-8907-5849
Evelyn G. Ocaña-Wilcapi
evelyn.ocana@unach.edu.ec
Universidad Nacional de Chimborazo
(Riobamba – Ecuador)
ORCID: 0009-0003-8101-6417
Recibido: 18/11/2025
Aceptado: 31/12/2025
KAIRÓS, Vol. (9) No. 16, pp. 141-157, enero - junio 2026
FACTORES
SOCIOECONÓMICOS,
FELICIDAD Y CONDUCTA
PROSOCIAL EN UNA CIUDAD
ANDINA DEL ECUADOR: EL
CASO DE RIOBAMBA
SOCIOECONOMIC FACTORS,
HAPPINESS, AND PROSOCIAL
BEHAVIOR IN AN ANDEAN CITY
IN ECUADOR: THE CASE OF
RIOBAMBA
DOI:
https://doi.org/10.37135/kai.03.16.07
ISSN No. 2631-2743
,
KAIRÓS, Vol. (9) No. 16, pp. 141-157, enero - junio 2026
Resumen
Esta investigación identica la relación entre la felicidad,
la conducta prosocial y los factores socioeconómicos
en los habitantes de Riobamba, fundamentándose en la
Teoría de la Autodeterminación, que destaca la inuencia
de la autonomía, competencia y relaciones sociales en la
felicidad. Se partió de la aplicación de un instrumento a una
muestra de 384 habitantes. Mediante la estimación de un
modelo de regresión lineal, los resultados muestran que la
convivencia y el nivel educativo impactan positivamente
en la felicidad, mientras que el empleo y el ingreso tienen
un efecto negativo; además, la solidaridad mediada por el
mercado no tiene el mismo impacto positivo que la ayuda
directa, mientras que la interacción social y la autonomía
inuyen signicativamente en el bienestar subjetivo.
Palabras clave: felicidad, conducta prosocial,
factores socioeconómicos, regresión lineal múltiple.
Resumen
This research identies the relationship between happiness,
prosocial behavior, and socioeconomic factors among the
inhabitants of Riobamba, based on Self-Determination
Theory, which highlights the inuence of autonomy,
competence, and social relationships on happiness. The
study began with the application of an instrument to a sample
of 384 inhabitants. By estimating a linear regression model,
the results show that coexistence and educational level
have a positive impact on happiness, while employment
and income have a negative eect. Furthermore, market-
mediated solidarity does not have the same positive
impact as direct aid, while social interaction and autonomy
signicantly inuence subjective well-being.
Keywords: happiness, prosocial behavior,
socioeconomic factors, multiple linear regression.
FACTORES
SOCIOECONÓMICOS,
FELICIDAD Y CONDUCTA
PROSOCIAL EN UNA CIUDAD
ANDINA DEL ECUADOR: EL
CASO DE RIOBAMBA
CIOECONOMIC FACTORS,
HAPPINESS, AND PROSOCIAL
BEHAVIOR IN AN ANDEAN
CITY IN ECUADOR: THE CASE
OF RIOBAMBA
DOI:
https://doi.org/10.37135/kai.03.16.07
KAIRÓS, revista de ciencias económicas, juridicas y administrativas, 9(16), pp. 141-157. Primer Semestre de 2026
(Ecuador). ISSN 2631-2743. DOI: https://doi.org/10.37135/kai.03.16.07
Factores socioeconómicos, felicidad y conducta prosocial en una ciudad andina del Ecuador: el caso de Riobamba
143
Introducción
El bienestar y la felicidad han dejado de ser temas exclusivamente losócos para convertirse
en ejes de análisis empírico dentro de las ciencias sociales, la economía y la psicología positiva.
Desde la denominada economía del bienestar, diversos estudios han demostrado que la felicidad
no depende únicamente de la riqueza material, sino de la interacción entre factores sociales,
psicológicos y económicos que moldean la satisfacción vital (Diener & Seligman, 2004).
Esta denición amplia de felicidad se desglosa en dos enfoques principales: por un lado, el
enfoque hedónico, que se centra en la búsqueda del placer y la evitación del dolor como pilares
de la felicidad, y por el otro, el enfoque eudaimónico, basado en que la verdadera felicidad se
alcanza a través de la autorrealización, el sentido de vida y el orecimiento humano (Ryan y
Deci, 2000).
Esta teoría de la autodeterminación de Ryan y Deci (2000) argumenta que la felicidad se alcanza
cuando se satisfacen tres necesidades psicológicas fundamentales: autonomía, competencia
y relación. Esta última dimensión, la de relación, se asocia estrechamente con la conducta
prosocial, ya que el ayudar y empatizar con los demás genera vínculos positivos que fortalecen
la percepción de felicidad. De forma complementaria, se considera la hipótesis del ingreso
relativo (Easterlin, 1974), que sugiere que la felicidad no depende del ingreso absoluto, sino de
la comparación con el entorno social y las expectativas personales.
En este contexto, la conducta prosocial, entendida como las acciones voluntarias orientadas
a beneciar a otros, ha cobrado relevancia como una variable clave en la explicación del
bienestar subjetivo (Caprara et al., 2006), siendo esencial para la cohesión social y el bienestar
comunitario. La teoría de la conducta prosocial de Batson (1991) sugiere que tales acciones están
motivadas por el altruismo genuino y la empatía hacia los demás. Según la Teoría de la Mente
Social de Caprara et al. (2006), las acciones prosociales también pueden estar inuenciadas por
la capacidad de los individuos para entender y anticipar las necesidades y deseos de otros.
En América Latina, la relación entre prosocialidad y bienestar ha adquirido particular
importancia debido a los contrastes estructurales entre crecimiento económico y calidad de
vida. Investigaciones recientes señalan que, a pesar de las desigualdades sociales, la solidaridad,
la convivencia y la cooperación comunitaria actúan como factores compensatorios del malestar
económico. En el caso ecuatoriano, estos patrones se reproducen en ciudades intermedias como
Riobamba, donde conuyen contextos rurales y urbanos con marcadas diferencias de acceso a
la educación, empleo e ingresos, pero con una fuerte identidad colectiva y sentido comunitario
(Bericat & Acosta, 2021).
Sammya P. Jácome-Carrasco, Evelyn G. Ocaña-Wilcapi
KAIRÓS, revista de ciencias económicas, juridicas y administrativas, 9(16), pp. 141-157. Primer Semestre de 2026
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Existen numerosos estudios que demuestran una relación positiva entre los ingresos y la
felicidad. En general, los ingresos más altos permiten un mayor acceso a bienes y servicios que
mejoran la calidad de vida, como una mejor vivienda, atención médica, educación y ocio, lo
cual reduce el estrés y aumenta la satisfacción con la vida. Esto se conoce como la paradoja de
Easterlin, que sugiere que el bienestar subjetivo no aumenta signicativamente con un mayor
nivel de riqueza más allá de un cierto punto (Diener & Seligman, 2004). Esta relación se
justica por la teoría de la utilidad marginal decreciente, que sostiene que a medida que una
persona adquiere más ingresos, la utilidad o satisfacción adicional que obtiene de cada unidad
adicional de ingreso disminuye (Helliwell et al., 2019).
Estudios de Wilkinson y Pickett (2009) han demostrado que las sociedades más igualitarias
tienden a tener mayores niveles de bienestar y cohesión social. Además, los trabajos de
Kahneman y Tversky (1979) sobre la teoría de la perspectiva muestran cómo las decisiones
económicas de las personas están inuenciadas por sesgos cognitivos y emocionales, como la
aversión a las pérdidas, que pueden llevar a comportamientos de ahorro excesivo o aversión al
riesgo, afectando la estabilidad económica y el bienestar.
En cuanto a la educación, tiene múltiples efectos positivos en la felicidad; primero, mejora
las oportunidades de empleo y, por ende, los ingresos, proporcionando seguridad económica
y estabilidad. Segundo, la educación desarrolla habilidades cognitivas y emocionales que son
esenciales para enfrentar y manejar el estrés y los desafíos de la vida. Además, las instituciones
educativas ofrecen oportunidades para construir redes sociales y relaciones signicativas, que
son vitales para el bienestar emocional. La educación también fomenta un sentido de propósito y
realización personal al permitir a los individuos alcanzar sus metas y aspiraciones (Oreopoulos
& Salvanes, 2011). Estos efectos se explican a través de la teoría del capital humano de Gary
Becker, que sostiene que la educación aumenta la productividad de los individuos, lo que a su
vez incrementa sus ingresos y mejora su bienestar general (Becker, 1976).
La evidencia empírica que relaciona la felicidad, la conducta prosocial y los factores
socioeconómicos ha sido una parte integral de la psicología, la sociología y la economía. Carlo
et al. (2011) encuentran una correlación positiva entre la felicidad y los comportamientos
altruistas, sugiriendo que las personas que se involucran en acciones prosociales tienden a
reportar mayores niveles de bienestar.
Carrillo et al. (2016) examinan la inuencia de los factores socioeconómicos como el ingreso
y la educación en la felicidad. Sus estudios indican que, aunque el ingreso tiene un impacto
signicativo, otros factores como la calidad de las relaciones sociales y la percepción de
equidad son igualmente importantes.
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(Ecuador). ISSN 2631-2743. DOI: https://doi.org/10.37135/kai.03.16.07
Factores socioeconómicos, felicidad y conducta prosocial en una ciudad andina del Ecuador: el caso de Riobamba
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En contextos donde la comunidad valora la cooperación y el apoyo mutuo, las personas están
más inclinadas a participar en comportamientos prosociales. Eagly (2009) aborda las diferencias
de género en la conducta prosocial, argumentando que las expectativas sociales y los roles
de género inuyen en la disposición de hombres y mujeres a participar en comportamientos
altruistas. García-Alcalá et al. (2024) complementan esta línea de investigación explorando los
mecanismos neurológicos subyacentes a la empatía y la conducta prosocial.
Marín-Escobar (2010) explora cómo las normas sociales y las expectativas comunitarias
pueden inuir en los comportamientos prosociales, encontrando que la presión social puede
tanto fomentar como inhibir la prosocialidad dependiendo del contexto.
Escudero-Castillo (2024) investiga el impacto del desempleo en la felicidad y la conducta
prosocial, concluyendo que la inseguridad laboral no solo reduce el bienestar individual, sino
que también disminuye la disposición de las personas a participar en actividades prosociales.
Ante la evidencia empírica existente, este estudio busca explorar la relación entre la felicidad,
la conducta prosocial y los factores socioeconómicos en la ciudad de Riobamba, reconociendo
la complejidad de estos fenómenos y su interdependencia, con el n de dar respuesta a la
interrogante sobre ¿cuál es la incidencia de la conducta prosocial y los factores socioeconómicos
en la felicidad en la ciudad de Riobamba?
Para lo cual se emplearán mediciones validadas para cada uno de los constructos analizados,
como por ejemplo la Escala de Felicidad de Hills y Argyle (2002) como instrumento de medición
del bienestar subjetivo, y la Escala de Conducta Prosocial Multidimensional de Caprara et al.
(2006) para evaluar las dimensiones de ayuda, empatía, cuidado y cooperación. Estos enfoques
psicométricos permiten abordar la felicidad desde un marco empírico validado y contrastar
cómo las diferencias socioeconómicas modulan los comportamientos prosociales.
Diversos estudios internacionales refuerzan esta perspectiva, destacando a Helliwell, et al.
(2019), quienes sostienen que la conanza interpersonal y la cohesión social son predictores
robustos del bienestar en distintas regiones del mundo, mientras que Kahneman y Deaton
(2010) demostraron que el ingreso económico mejora la evaluación cognitiva de la vida, pero
no garantiza un aumento proporcional de las emociones positivas. En consonancia, la evidencia
latinoamericana sugiere que los lazos de apoyo social contribuyen a amortiguar los efectos de
la desigualdad.
Dada la escasa disponibilidad de investigaciones para la ciudad de Riobamba, este estudio
aporta evidencia empírica a partir de los instrumentos seleccionados, permitiendo comprender
el bienestar subjetivo en contextos urbanos ecuatorianos, fortaleciendo el diálogo entre la
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economía del bienestar, la psicología positiva y las ciencias sociales aplicadas (Diener &
Seligman, 2004; Helliwell et al., 2019).
Métodos
Con el propósito de analizar la relación existente entre la felicidad, la conducta prosocial y los
factores socioeconómicos en los habitantes de la ciudad de Riobamba, se estimó una muestra de
384 participantes entre 20 y 64 años. La selección del grupo a partir de los 20 años se justica
en la Teoría de la Autodeterminación de Ryan y Deci (2000), que plantea que la percepción
de felicidad se fortalece con el desarrollo de la autonomía, la competencia y las relaciones
sociales.
El método de selección fue muestreo probabilístico estraticado, considerando las cinco
parroquias urbanas del cantón Riobamba: Lizarzaburu, Maldonado, Veloz, Velasco y Yaruquíes,
con el n de asegurar la proporcionalidad y representatividad territorial.
Para la recolección de información se aplicó una encuesta estructurada compuesta por tres
secciones principales: variables socioeconómicas, conducta prosocial y felicidad. Los
instrumentos utilizados fueron seleccionados en función de su validez y conabilidad
en investigaciones previas sobre bienestar subjetivo y prosocialidad. Las variables
sociodemográcas y económicas se midieron a través de una cha de caracterización
elaborada por los autores, basada en la literatura previa y en el contexto local descrito por
el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDYOT) del cantón Riobamba. Estas
variables permitieron describir la estructura social y económica de los participantes (tabla 1),
y su inclusión respondió a la evidencia empírica que relaciona las condiciones materiales y
familiares con la percepción de bienestar (Carlo et al., 2011).
Tabla 1 Variables socioeconómicas
Medición
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Fuente: elaboración propia.
Con respecto a la sección de conducta prosocial (tabla 2) se midió mediante la Escala
Multidimensional de Conducta Prosocial desarrollada por Caprara et al. (2006). El instrumento
evalúa comportamientos voluntarios orientados al benecio de otros, a través de las dimensiones
ayuda, empatía, cuidado y cooperación. Está compuesto por 16 ítems con formato de respuesta
tipo Likert de cinco puntos (1 = nunca, 5 = siempre).
Tabla 2. Constructo de Conducta prosocial
Fuente: Elaboración propia a partir de Caprara et al. (2006).
En cuanto a la solidaridad (tabla 3) se evaluó con el instrumento propuesto por Román e
Ibarra (2008), que considera cuatro dimensiones: ayuda voluntaria, ayuda material, solidaridad
mediada por el mercado y convivencia. El cuestionario contiene 31 ítems con respuestas tipo
Likert de 1 (nunca) a 5 (una vez por semana), donde valores más altos indican mayor frecuencia
de acciones solidarias.
Ayuda
Compartir
Empatizar
Cuidar
Dimensión
A1. Con mucho gusto ayudo a los demás en el desarrollo de sus actividades.
A2. Intento ayudar a los demás.
A3. Estoy dispuesto a realizar actividades d e voluntariado en favor d e los
necesitados.
A4. Acudo inmediatamente en auxilio de quien lo necesita.
C1. Comparto con mis amigos y conocidos las cosas que me gustan.
C2. Con mucho gusto pongo a disposición de los demás mis conocimientos y
capacidades.
C3. Presto espontáneamente dinero u otras cosas.
C4. Comparto con placer con mis seres queridos o
conocidos las buenas
oportunidades que se me ofrecen.
E1. Me conecto con el estado de ánimo del que sufre.
E2. Comparto intensamente las emociones de los demás.
E3. Me resulta fácil ponerme en el lugar de quien está disgustado.
E4. Intuyo el malestar de los demás aun cuando no me lo comuniquen
directamente.
CU1. Enseguida m e pongo m anos a l a obra cuando o tros se encuentran en
dificultades.
CU2. Intento consolar a quien está triste.
CU3. Trato de estar cerca y cuidar de quien lo necesita.
CU4. Con mucho gusto hago compañía a los conocidos que se sienten solos.
1=Nunca,
2=Ocasionalmente,
3=A veces,
4=A menudo
5=Siempre.
Ítems Medición
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Tabla 3. Constructo de Solidaridad
Fuente: elaboración propia a partir de Román e Ibarra (2008).
Por último, la variable dependiente de felicidad (tabla 4) se midió mediante la Escala de Hills
y Argyle (2002). Esta herramienta evalúa tres dimensiones: satisfacción vital, optimismo y
emociones positivas, mediante 29 ítems en escala tipo Likert de 1 (totalmente en desacuerdo)
a 6 (totalmente de acuerdo).
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Tabla 4. Constructo de Felicidad
Fuente: elaborado por Hills & Argyle (2002).
Se partió de estimar la abilidad de los constructos (felicidad y conducta prosocial) mediante el
Alpha de Cronbach, cuyo valor debe ser superior a 0,70 para garantizar la consistencia interna
de los datos, lo cual fue posible validarlo con los datos recopilados. Los resultados obtenidos
se ubicaron por encima de 0,90 donde el constructo de prosocialidad mostró una validez de
0,9352; el de solidaridad de 0,9594 y el de felicidad de 0,9529.
Para analizar la causalidad existente entre la variable de felicidad y las variables explicativas de
conducta prosocial y variables socioeconómicas se estimó una regresión lineal múltiple, bajo la
formulación detallada en la ecuación 1:
(1)
Este enfoque permite cuanticar el impacto de diferentes factores en el bienestar subjetivo,
proporcionando un marco analítico robusto para identicar las variables más signicativas y su
inuencia en la felicidad (Wooldridge, 2020). Una de las principales ventajas de la estimación
por Mínimos Cuadrados Ordinarios (MCO) del modelo de regresión lineal múltiple radica en
su capacidad para integrar variables de diferentes dimensiones, como indicadores económicos,
características demográcas y actitudes personales.
No me siento especialmente satisfecho con mi forma de ser.
Me interesan intensamente las demás personas.
Siento que la vida es muy gratificante.
Tengo sentimientos muy cálidos hacia casi todo el mundo.
Rara vez me despierto descansado.
No soy especialmente optimista respecto al futuro.
La mayoría de las cosas me parecen divertidas.
Siempre estoy comprometido e implicado.
La vida es buena.
No creo que el mundo sea un buen lugar.
Me río mucho.
Estoy bien satisfecho con todo en mi vida.
No creo que me vea atractivo.
Hay un desfase entre lo que me gustaría hacer y lo que he hecho.
Estoy muy contento.
Encuentro belleza en algunas cosas.
Siempre tengo un efecto alegre en los demás.
Puedo encajar (encontrar tiempo para) todo lo que quiero.
Siento que no controlo especialmente mi vida.
Me siento capaz de asumir cualquier cosa.
Me siento plenamente alerta mentalmente.
A menudo experimento alegría y euforia.
No me resulta fácil tomar decisiones.
No tengo un sentido ni un propósito particular en mi vida.
Siento que tengo mucha energía.
Suelo tener una buena influencia en los acontecimientos.
No me divierto con otras personas.
No me siento especialmente sano.
No tengo recuerdos especialmente felices del pasado.
1 = Totalmente en
desacuerdo
2 = Moderadamente en
desacuerdo
3 = Ligeramente en
desacuerdo
4 = Ligeramente de
acuerdo
5 = Moderadamente de
acuerdo
6 = Totalmente de
acuerdo
PlanteamientoM edición
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Adicionalmente, se validaron los supuestos del MCO para garantizar la abilidad de los resultados.
Entre los principales diagnósticos se encuentran la vericación de la homocedasticidad (prueba
de Breush-Pagan), la ausencia de multicolinealidad (factor de inación de varianza), la correcta
especicidad (prueba de Ramsey) y la normalidad de los errores con la prueba de Jarque-
Bera. En caso de que estos supuestos no se cumplan, es necesario recurrir a ajustes, como la
transformación de variables o el uso de errores estándar robustos, para garantizar estimaciones
consistentes y ecientes
Resultados
Caracterización de la muestra
La caracterización de la muestra permite identicar las principales características demográcas,
socioeconómicas y educativas de los 384 participantes. En términos generales, la muestra
presenta una distribución equilibrada por género, con 51,53 % de mujeres y 48,47 % de hombres.
Predomina la población joven, especialmente entre 20 y 24 años (30,36 %), mientras que las
personas mayores de 60 a 64 años representan apenas el 4,34 %, conrmando la prevalencia
de adultos jóvenes.
Respecto al estado civil, el 46,17 % son solteros y el 55,36 % tiene entre 0 y 1 hijo, lo cual se
asocia con etapas tempranas de la vida adulta. En cuanto al lugar de residencia, el 69,9 % habita
en zonas urbanas, frente al 30,1 % en zonas rurales, reejando el carácter urbano de Riobamba.
Desde la perspectiva socioeconómica, más de la mitad de los participantes (57,4 %) se identica
con la clase media baja, y solo el 1,28 % pertenece a la clase alta. Casi la mitad (49,49 %)
percibe ingresos de entre uno y dos salarios básicos, y el 65,82 % trabaja actualmente, lo que
indica una población económicamente activa, aunque con limitaciones salariales.
En el ámbito cultural, el 78,83 % de los encuestados se identica como mestizo, y el 58,93 %
profesa la religión católica, coherente con la composición sociocultural del Ecuador.
Finalmente, el nivel educativo evidencia un avance intergeneracional. La mayoría de los
encuestados posee estudios superiores completos (33,67 %) o incompletos (33,16 %), superando
signicativamente los niveles educativos de sus padres, quienes en su mayoría alcanzaron la
educación secundaria completa (madres: 24,23 %; padres: 25,77 %). Este resultado sugiere
una mejora sostenida en el acceso a la educación, especialmente entre los jóvenes adultos de
Riobamba.
Los resultados obtenidos en relación con las dimensiones que integran la conducta prosocial
—ayudar, compartir, empatizar y cuidar— permiten identicar la tendencia general de los
participantes hacia comportamientos orientados al bienestar de los demás. En la dimensión
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“ayudar”, la media alcanzó 15,21 con una desviación estándar de 3,16, lo que evidencia que
la mayoría de las respuestas se agrupan en torno a valores medios, mostrando una dispersión
moderada, siendo el valor mínimo de 4 y el máximo de 20.
En cuanto a la dimensión “compartir”, se obtuvo una media de 14,90 y una desviación estándar
considerablemente alta (30,84), lo que sugiere gran heterogeneidad en las percepciones de
los participantes. Este resultado implica que existen diferencias marcadas en la frecuencia o
disposición de los encuestados a compartir recursos, conocimientos o apoyo con los demás.
La dimensión “empatizar” registró una media de 14,84 con una desviación estándar de 32,35,
mostrando una amplia dispersión en las respuestas. Esta variabilidad indica que las percepciones
sobre la empatía dieren notablemente entre los participantes, reejando distintos niveles de
sensibilidad hacia las emociones ajenas.
Por su parte, la dimensión “cuidar” alcanzó una media de 15,07 y una desviación estándar
de 32,24, lo que evidencia una variabilidad similar a la empatía, aunque con una tendencia
ligeramente más alta en los valores promedio. Los resultados de esta dimensión sugieren que
la mayoría de los encuestados maniesta disposición a brindar apoyo emocional o material a
quienes lo necesitan.
En cuanto a la solidaridad se evaluó considerando cuatro dimensiones principales: ayuda
voluntaria, ayuda material al necesitado, solidaridad mediada por el mercado y convivencia y
ayuda cotidiana.
La dimensión “ayuda voluntaria obtuvo una media de 11,03 con una desviación estándar de 3,84,
lo que sugiere niveles moderadamente bajos de participación en actividades de voluntariado.
El rango de valores (5 a 25) reeja cierta heterogeneidad entre los encuestados, indicando que
algunos participan activamente mientras otros lo hacen de forma esporádica o nula.
En la dimensión “ayuda material”, la media fue de 15,70 con una desviación estándar elevada
(44,36), lo que revela gran variabilidad en la disposición a brindar apoyo económico o material
a otros. Los valores entre 6 y 30 demuestran que las actitudes solidarias de este tipo varían
ampliamente entre los individuos.
La dimensión “mercado” presentó una media de 12,86 y una desviación estándar de 44,56,
mostrando una dispersión similar a la anterior. Este resultado evidencia que las formas de
solidaridad mediadas por el consumo o las donaciones indirectas no son homogéneas, sino que
dependen de las percepciones individuales sobre el impacto y sentido de estas acciones.
Por su parte, la dimensión “convivencia” registró una media de 38,67 y una desviación estándar
de 117,32, reejando la mayor dispersión de todas las dimensiones. A pesar de que el promedio
se sitúa por encima de la mitad del rango (14 a 70), la alta desviación indica diferencias notables
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en la frecuencia e interpretación de los comportamientos de convivencia solidaria, que abarcan
desde interacciones comunitarias activas hasta posturas más pasivas.
En conjunto, los hallazgos sugieren que, si bien la solidaridad en Riobamba está presente en
distintos ámbitos, su manifestación depende de factores personales, económicos y culturales.
La convivencia y la ayuda cotidiana destacan como las formas más comunes de solidaridad,
mientras que las modalidades mediadas por el mercado muestran una menor frecuencia,
posiblemente debido a las condiciones socioeconómicas de la población (Román & Ibarra,
2008).
La variable felicidad se midió mediante la escala de Hills y Argyle (2002), diseñada para
evaluar el bienestar subjetivo percibido por los participantes. El promedio de 4,76 indica que,
en general, los encuestados se ubican en un nivel de felicidad relativamente alto dentro del
rango de la escala utilizada (1 a 6). Este resultado sugiere que la mayoría de los participantes
experimenta una percepción positiva de su vida y bienestar personal, situándose por encima del
punto medio de la escala.
Estimación de la causalidad
Para determinar los factores con mayor incidencia en la felicidad de los habitantes de Riobamba,
se estimó un modelo de regresión lineal múltiple mediante el método de Mínimos Cuadrados
Ordinarios (MCO). En la tabla 5 se presentan los coecientes, errores estándar y resultados de
las pruebas de validación del modelo.
Tabla 5. Estimación y comprobación de supuestos
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Nota. Signicancia: *** p < 0,01; ** p < 0,05; * p < 0,10.
Los resultados indican que la variable “convivencia” presenta un coeciente positivo y altamente
signicativo, lo que evidencia que una mayor convivencia se asocia con un incremento en los
niveles de felicidad. Este hallazgo sugiere que compartir tiempo, actividades o espacios con
otras personas promueve un sentido de pertenencia y cohesión social, reforzando la percepción
de bienestar (Ryan & Deci, 2000; Helliwell et al., 2019).
Por el contrario, la solidaridad mediada por el mercado muestra un coeciente negativo y
signicativo, indicando que las acciones indirectas —como donaciones digitales o compras
solidarias— no generan el mismo impacto emocional positivo que las formas de ayuda directa.
Esto puede deberse a la falta de contacto interpersonal y retroalimentación emocional en este
tipo de actos.
La edad presenta un coeciente positivo y signicativo, lo que sugiere que la felicidad tiende
a aumentar con los años, posiblemente debido a una mayor estabilidad emocional, madurez y
capacidad para valorar aspectos intangibles de la vida (Diener & Seligman, 2004).
En contraste, la variable trabajar actualmente tiene un efecto negativo y altamente signicativo,
lo cual podría reejar que las condiciones laborales en el contexto local —como la precariedad,
la sobrecarga o la falta de reconocimiento— afectan negativamente la percepción de bienestar.
Asimismo, el nivel educativo de la madre muestra un coeciente negativo y signicativo, lo
que podría interpretarse como la existencia de expectativas intergeneracionales que inuyen en
la percepción de felicidad. En cambio, el nivel educativo del encuestado tiene un coeciente
positivo y signicativo, evidenciando que un mayor nivel educativo se relaciona con una mejor
valoración de la vida, al ampliar las oportunidades y favorecer la autonomía personal (Bericat
& Acosta, 2021)
Por su parte, la aliación religiosa se asocia negativamente con la felicidad (-0,1079), lo que
sugiere que, en este contexto particular, la práctica religiosa no necesariamente incrementa el
bienestar subjetivo, pudiendo estar vinculada con tensiones sociales o exigencias personales.
En términos globales, el modelo presenta un coeciente de determinación que indica que
las variables incluidas explican aproximadamente el 51% de la variabilidad de la felicidad. La
prueba F conrma la signicancia estadística del modelo en su conjunto.
El valor obtenido en la prueba Jarque–Bera respalda la normalidad de los residuos, mientras que el
factor de inación de varianza (VIF) demuestra que no existen problemas de multicolinealidad,
Sammya P. Jácome-Carrasco, Evelyn G. Ocaña-Wilcapi
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dado que los valores son menores a 5. Finalmente, la prueba de Breusch–Pagan indica que se
cumple el supuesto de homocedasticidad, garantizando la conabilidad de las estimaciones.
Discusión
En términos generales, los niveles de felicidad reportados por los encuestados se situaron por
encima del promedio de la escala empleada, lo que reeja una percepción positiva generalizada
del bienestar subjetivo. Este hallazgo coincide con los planteamientos de Diener y Seligman
(2004) y Helliwell et al. (2019), quienes sostienen que la felicidad está más inuida por factores
sociales, psicológicos y comunitarios que por los estrictamente materiales.
En relación con la conducta prosocial, las dimensiones de ayudar, compartir, empatizar y
cuidar mostraron niveles moderadamente altos, evidenciando una disposición favorable hacia
comportamientos solidarios y cooperativos. Sin embargo, la dispersión de las respuestas sugiere
que la frecuencia de estas conductas podría incrementarse mediante estrategias comunitarias
que fortalezcan la cohesión social y promuevan la empatía colectiva, en concordancia con
Caprara et al. (2006).
Respecto a las variables socioeconómicas, los resultados indican que la edad, el nivel educativo
y la convivencia ejercen una inuencia positiva sobre la felicidad, mientras que el empleo y
los ingresos se asocian negativamente. Estos hallazgos se alinean con la paradoja de Easterlin
(1974), que postula que, una vez satisfechas las necesidades básicas, los incrementos en los
ingresos dejan de producir aumentos proporcionales en el bienestar. La relación negativa
del empleo con la felicidad podría atribuirse a condiciones laborales precarias o estresantes,
coincidiendo con los hallazgos de Clark (2018).
Por su parte, la convivencia se consolidó como una de las variables más relevantes y con mayor
signicancia positiva en el modelo econométrico, lo que demuestra que las interacciones
sociales cotidianas fortalecen la percepción de felicidad. Este resultado conrma los principios
de la Teoría de la Autodeterminación de Ryan y Deci (2000), que identican las relaciones
sociales como una de las necesidades psicológicas básicas para el bienestar. En contraste, la
solidaridad mediada por el mercado —como las donaciones digitales o el consumo solidario—
mostró un efecto negativo, lo que sugiere que estas acciones no generan el mismo impacto
emocional que las ayudas directas y personales.
La educación emergió como un factor determinante, tanto por su efecto directo sobre la felicidad
como por su inuencia indirecta en la autonomía y la competencia personal. El nivel educativo
del encuestado se relacionó positivamente con el bienestar, mientras que el nivel educativo de
la madre tuvo un efecto negativo y signicativo, lo que podría interpretarse como un reejo de
expectativas familiares más altas o de diferencias intergeneracionales en las percepciones del
éxito y la satisfacción.
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Factores socioeconómicos, felicidad y conducta prosocial en una ciudad andina del Ecuador: el caso de Riobamba
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El modelo econométrico explicó el 51% de la variabilidad de la felicidad, evidenciando una
adecuada capacidad explicativa. Así, los resultados conrman la hipótesis de que la conducta
prosocial y los factores socioeconómicos inciden signicativamente en la felicidad de los
habitantes de Riobamba, destacando el papel crucial de las relaciones humanas y el entorno
social como determinantes del bienestar.
Conclusiones
Los resultados obtenidos permiten concluir que la felicidad de los habitantes de Riobamba se ve
inuida tanto por la conducta prosocial como por los factores socioeconómicos, conrmando
la hipótesis de la investigación. Las dimensiones prosociales —ayudar, compartir, empatizar
y cuidar— tienen un papel signicativo en la construcción del bienestar, mientras que las
condiciones materiales explican solo parcialmente las diferencias en los niveles de felicidad.
Variables como la edad, la educación y la convivencia contribuyen positivamente al bienestar,
mientras que el empleo y los ingresos presentan efectos negativos, en consonancia con la
paradoja de Easterlin (1974). La solidaridad mediada por el mercado mostró un impacto
adverso, conrmando que las acciones solidarias más personales y directas generan un efecto
emocional más positivo.
En síntesis, los hallazgos demuestran que la felicidad en Riobamba no depende únicamente
de las condiciones económicas, sino principalmente de factores relacionales, educativos
y emocionales. La evidencia empírica respalda la idea de que el bienestar subjetivo es un
fenómeno complejo y multidimensional, en el que las relaciones sociales y la cohesión
comunitaria desempeñan un papel decisivo en la percepción de la felicidad.
Declaración de contribución de autoría CRediT
Sammya P. Jácome-Carrasco: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología,
recursos, visualización, redacción (borrador original), redacción (revisión y edición).
Evelyn G. Ocaña-Wilcapi: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología,
administración del proyecto, recursos, supervisión, validación, visualización, redacción (borrador original),
redacción (revisión y edición).
Declaración de conictos de interés
Los autores declaran no tener ningún conicto de intereses.
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