
Efecto de los sesgos de percepción del producto sobre el modelo de utilidad del consumidor
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KAIRÓS, revista de ciencias económicas, jurídicas y administrativas, 8(15), pp. 75-91. Segundo Semestre de 2025
(Ecuador). ISSN 2631-2743. DOI: https://doi.org/10.37135/kai.03.15.04
Introducción
Desde la teoría económica neoclásica, el comportamiento del consumidor se ha modelado
históricamente mediante funciones de utilidad que presuponen racionalidad plena, preferencias
estables y decisiones óptimas basadas en variables objetivas como precios e ingreso (Khoder,
2024). Este modelo ha sido útil para construir una base analítica sólida en la teoría del
consumidor, permitiendo formular predicciones claras sobre la conducta bajo distintos
escenarios de mercado. No obstante, esta aproximación ha sido cuestionada por los avances en
economía conductual, que evidencian cómo los consumidores no siempre actúan racionalmente
(Thaler, 2016). Las decisiones reales están inuenciadas por factores psicológicos, sociales y
emocionales, lo que da lugar a sesgos sistemáticos en la percepción y evaluación de los bienes
y servicios (Dirwan y Latief, 2023; Kahneman y Tversky, 1979; Shah y Asghar, 2023).
Entre estos sesgos destacan la aversión a la pérdida, el efecto halo, el anclaje y la disponibilidad,
que distorsionan la valoración subjetiva de los productos y afectan las decisiones económicas
(Kahneman et al., 1991). Así, la función de utilidad ya no depende exclusivamente de
características tangibles, sino también de elementos construidos socialmente (Yi, 2023). Esta
perspectiva ha sido abordada por autores como Plonsky et al., (2019), quienes muestran cómo
la reputación de marca, las narrativas simbólicas y la presión social modican las preferencias
reveladas y generan desviaciones respecto a los modelos racionales tradicionales
La literatura reciente ha intentado modelar esta distorsión mediante diferentes enfoques.
Algunos estudios han incorporado parámetros de ajuste en funciones de utilidad para capturar
el efecto de variables cognitivas y sociales (Han et al., 2022), mientras que otros han utilizado
técnicas de inteligencia articial como las redes neuronales para identicar patrones de
decisión no lineales y contextuales (Geng et al., 2024). En contraste, trabajos que han aplicado
la función Cobb-Douglas para describir comportamientos de consumo critican su simplicidad,
especialmente en contextos donde inuyen variables intangibles y preferencias heterogéneas
(Jiménez y Castañeda, 2018; Lahiri, 2024). A pesar de sus aportes, estos enfoques comparten
una limitación importante: su dicultad para integrar de manera explícita las inuencias
sociales subjetivas dentro de estructuras analíticas que reejen adecuadamente la complejidad
del comportamiento del consumidor.
El análisis de cómo los sesgos de mercado, especialmente aquellos relacionados con la
percepción de calidad y la presión social, inciden en las decisiones de compra, se ha convertido
en una línea clave para comprender las dinámicas del consumo en contextos digitales. Si bien
investigaciones previas han abordado el impacto de las redes sociales sobre el comportamiento
del consumidor, muchas de estas han adoptado enfoques cualitativos centrados en el marketing
digital y la gestión de la reputación de marca (Molina y Altamirano, 2022). No obstante,